ORGANIZADOR DE LA PROPUESTA: Joana Maria Pujades Mora


Históricamente los censos de población han constituido una herramienta fundamental para la organización política del Estado. En su estadio inicial fueron recuentos con objetivos fiscales o militares. También lo han sido, junto los registros vitales de la población, en la construcción de la biopolítica, definida por Foucault como la manera de racionalizar, después del siglo XVIII, los problemas que surgen de la práctica gubernamental de los fenómenos propios de un conjunto de seres vivos constituidos en población. De hecho, la consolidación de las estadísticas públicas vendrá de la mano del advenimiento del liberalismo y el Estado nación con la racionalización de su estructura a partir del conocimiento de la composición de su población y sus fuentes de riqueza con la creación de un aparato de recogida y tratamiento de esta información a nivel estatal. Estas serán un elemento más para asegurar la gobernabilidad y ayudarían a imaginar la nación durante el siglo XIX. A su vez, esta institucionalización de la estadística pública respondía a lo que se puede calificar de afán cuantificador como consecuencia del desarrollo epistemológico en la búsqueda de la objetividad científica para la construcción de un conocimiento impersonal de los problemas o fenómenos socioeconómicos . En la actualidad bajo el impacto de la revolución informática, la sistematización de los registros continuos de población y lo que conocemos como Big Data, es decir la posibilidad de la explotación cuasi universal y exhaustiva de datos producidos, que constituyó el sueño del censo de población, las operaciones censales están siendo modificadas substancialmente o incluso sustituidas por nuevos ejercicios estadísticos a partir de los registros administrativos y su cruce con las estadísticas de población existentes, así como con el complemento de la explotación de la minería de datos. Ese cambio, que tuvo a los países escandinavos como precursores en el caso europeo, se está difundiendo en todo el mundo, siendo la fragmentación de las metodologías utilizadas una de las primeras consecuencias, plasmadas en la geografía mundial: desde el mantenimiento del censo tradicional y el censo tradicional complementado con cuestionarios cortos y largos, presente en la mayoría de países de América Latina y el Caribe, hasta aquellos que han adoptado censos continuos (como Estados Unidos o Francia, con sistemas de muestras rotatorias), pasando por los países que adoptan censos basados en registros continuos de población como (Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia u Holanda), hasta los que han adoptado formas mixtas combinando registros y muestras censales (como es el caso de España o Turquía). Interesa observar, desde la perspectiva histórica o actual, la conformación y uso de censos de población, así como las implicaciones metodológicas y políticas que se derivan de la transformación de las operaciones censales, gracias al cruce con registros administrativos y estadísticas de población, o el complemento del Big Data.